17 MB de imágenes se volvieron 1,2 MB — y lo que eso significa en ventas
Las siete imágenes de nuestro portafolio pesaban 17 MB. La corrección no fue comprimir mejor: fue cambiar de formato y medir la fidelidad en vez de adivinar la calidad.
Heredamos siete PNG de 2 a 2,8 MB cada uno. Juntos, 17 MB. Una sola página del portafolio cargaba 7,5 MB de imagen.
El primer intento fue el obvio: recomprimir los PNG. El resultado fue el contrario — los archivos quedaron más grandes. PNG es un formato sin pérdidas, y aquellos ya estaban bien comprimidos. No había nada que ganar ahí.
La ganancia estaba en cambiar de códec. Convertimos a AVIF, con WebP y JPEG como alternativas para navegadores que no soportan el primero. Misma resolución, 1536 × 1024. Ni un píxel menos.
La parte que cambió el resultado fue cómo elegimos la calidad. En vez de fijar "calidad 80" para todo, medimos: para cada imagen, en cada ancho, buscamos la menor calidad que aún alcanza 40 dB de PSNR — el punto en que la diferencia deja de ser perceptible. Una de las fotos cupo en calidad 50; otra necesitó 80.
La calidad fija es una adivinanza. O degradas una imagen que no lo necesitaba, o cargas peso que nadie percibe.
El resultado: la página de marketing pasó de 7,5 MB a 126 KB en el móvil. Cincuenta y nueve veces más ligera.
Lo que eso significa comercialmente: en una conexión 4G común, 7,5 MB tardan más de diez segundos. La mitad de las personas abandona antes. No es una métrica de desarrollador — es la mitad de los visitantes que nunca vieron el trabajo.
Descubrimos además que WebP no llegaba a 40 dB en una de las imágenes ni en la calidad máxima, mientras que AVIF llegaba con un cuarto del tamaño. Es el tipo de diferencia que solo aparece cuando se mide.
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